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sábado, 8 de octubre de 2011

Clase magistral de economía en seis tuits

Pues eso mismo es lo que pretendo, solucionar el problema que trae de cabeza a tanta y tanta gente que cobra sueldos millonarios de nuestros impuestos y, de paso, el de varios millones de personas. Como propina, además, resuelvo gratis el de Alemania/Francia con Grecia, Italia e incluso Irlanda aunque por allí parece que ya no llueve tanto.

Todo empieza hace dos o tres días cuando, no sé muy bien por qué motivo, me encontraba pensando acercas de las medidas que se quieren tomar, que se dicen que se van a tomar o que se dicen que se tendrían o no se tendrían que tomar, dependiendo de quién hable. Había influido en mi persona una entrevista al coordinador general de Izquierda Unida en Andalucía, Diego Valderas en la que, por supuesto, decía que la salida de la crisis habría de pasar por la creación de empleo público que incentivara el consumo y tirara a su vez del sector privado. Receta compartida por entre el 30% y el 40% de los españoles. Enfrente, con otro tanto apoyándola (y yo entre ellos), la idea de que debe ser la iniciativa privada y, añado yo, la pequeña y mediana empresa, la que va a sacar al país del atolladero, como siempre (eso también lo añado yo).

Sin embargo esta vez en vez de pensar en que las ideas de Valderas eran erróneas, me dio por pensar que la crisis es global y afecta a gobiernos con carga positiva o negativa, cojeando de la pierna derecha o de la izquierda o tuerto de cualquiera de los dos ojos. Y me dio por pensar que un sistema no es ni bueno ni malo sino simplemente un sistema. No solo eso, un gobierno de izquierdas o derechas de un país nórdico posiblemente será mucho mejor que un gobierno de derechas o izquierdas de un país mediterráneo. No es casualidad que la Italia de Berlusconi y la España de Zapatero se den la mano en cuanto a problemas económicos pero por sus políticos no por sus políticas. La solución sería aplicar medidas de sentido común en las que todo el mundo estuviera de acuerdo. Por ejemplo, un asunto sobre el que también se habla bastante últimamente a raíz de las medidas tomadas por el gobierno de Esperanza Aguirre. Yo soy el primero que dice que la educación nos debe sacar de aquí. Sin embargo creo que eso no es incompatible con recortes.

Más de uno conocerá a algún profesor incompetente que, tras aprobar sus oposiciones se dedica a sestear, a echar el culo para afuera y a criticar todo lo criticable. De igual forma, todos conocemos profesores comprometidos que llegan los primeros, se van los últimos y se llevan trabajo para casa. Un recorte en el sueldo es igual de injusto para los primeros que para los segundos. Para los segundos porque no se merecen en recorte, para los primeros porque no se merecen el sueldo. A esos no habría que recortarles nada, habría que localizarlos y ponerlos de patitas en la calle. Y he aquí el problema, la localización de estas personas.

Problema además extrapolable a toda persona que pertenezca al cuerpo de funcionarios. De hecho, los funcionarios se quejan, y con razón, porque cuando uno habla de funcionarios solo piensa en la persona que está tras una ventanilla trabajando de 8 a 15, de cara al público de 9 a 14 por lo que se sospecha que al final el horario real será de 9 a 14 y que desayuna en una hora, si es que además no aprovecha para salir a hacer la compra o para echarle un casquete al vecino o a la vecina de turno. Aprovecho para decir que alguna de esas cosas son inventadas y otras me las han contado funcionarios de los que no se merecen los recortes. Por tanto, es injusto que se generalice (esto ya lo sabíamos) pero es todavía más injusto cuando el colectivo es bastante amplio. Pero el problema es que generalizar es fácil, muy fácil. Tan fácil como decir: 5% de bajada de sueldo a todos los funcionarios.

Y andaba yo pensando en cosas como esas, sobre todo en lo de la detección, cuando se me ocurrió intentar expresarme, en vez de como lo hago usualmente con una relación de palabras por contenido relativamente alta, con los 140 caracteres que te impone Twitter. Y esto fue lo que me salió (y publiqué en Twitter), aunque como después me avisaron, fallé al elegir algunos conceptos pues es cierto que la distinción entre derecha/izquierda, conservador/progresista, liberal/conservador y liberal en el genuino sentido de la palabra lleva a que algún tuit pueda no resultar tan claro como yo quería:

Hubo un primer tuit que quería haber usado a modo de resumen pero que no envié y que tampoco he usado para titular la entrada porque me pareció más divertido el que he usado:

  • De la crisis no se sale ni con políticas de izquierda ni con políticas de derecha. 

Y, a continuación, los seis en los que resumí (o intenté) todo:

  • Cada vez más convencido de que no importan que las recetas anticrisis sean liberales o conservadoras, lo que tienen que ser son buenas.
  • Mi opinión: deberían tener parte conservadora, recortar todo lo malo del sistema y parte liberal progresista, un estado para donde no llega lo privado 
  • Solo iniciativa privada o solo iniciativa pública no bastaría. Sobre todo si alguno de ellos o los dos están viciados. 
  • Por eso son tan importantes los "recortes", para quitar esos vicios. El problema es que cada uno solo ve los de los que no piensan como uno. 
  • Los recortes son como la quimio. El problema no es en sí el recorte sino distinguir las células cancerosas de las sanas. 
  • Total, el problema de la economía es el de la quimio. Sencillo de entender pero muy difícil y traumático. Al menos por ahora. 


Un saludo, Domingo.

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