¿Ya se ha acabado la Semana Santa? ¿Ya?. Pues sí, me temo que sí. ¿Y qué ha pasado durante esta semana?. Pues la verdad es que algo aunque quizás no mucho. O al menos podría haber sido más de haber acompañado el tiempo. Quizás entre lo mejor de la semana estuvo el momento de ir a ver las procesiones con el pequeñín de la familia ... el perro. Es curioso cómo los cándidos cánidos huyen, como alma que lleva el diablo, cuando truena o cuando tamborrea. En mi caso, él, que siempre se lanza a pecho descubierto, a descubrir el Nuevo Mundo, se agachaba y arrastraba las posaderas con el único fin de aumentar la fuerza de rozamiento que se oponía a mi marcha hacia el epicentro de fervor religioso del Jueves Santo.
Antes y después de ese Jueves Santo, días de visitas familiares y todavía antes, un rápido viajecito al extranjero, viajecito por tierra a ese peñasco que para algunos es español y para mí, desde hace algún tiempo, es tan inglés como Ceuta y Melilla españoles. Otra cosa será si tienen o deberían tener mayores o menores prebendas o si el aeropuerto está sobre territorio español o no. Pero bueno, es un lugar peculiar, con muchas colas para salir y entrar y la sacarina mucho más barata que aquí :-).
Así que con un par de visitas, viajes, etc. la Semana Santa se acaba ... otra más. Y junto con la Semana, se acabará el año ... el primer año de casados :-O. Un año ya ¿quién iba a decirlo?. Pues sí porque a riesgo de resultar repetitivo, el tiempo pasa volando. ¿Alguna conclusión de este año?. Pues la verdad es que no creo que ninguna excesivamente destacable por desconocida. Un año muy bueno en prácticamente todos los frentes y el balance no puede sino ser positivo. Por supuesto que hay cosillas, en la casa o con los vecinos, por ejemplo, pero que no dejan de tener una importancia muy muy relativa.
Ummm, en otro orden de cosas, durante la semana recuerdo haber pensado en algo interesante para comentar pero como quiera que mi memoria ya no es la que era ... se quedará sin comentar hasta la próxima vez. Así que cerraremos la entrada con un haiku para conmemorar que esta semana vi 40 minutos de TV:
Mourinho gana copas
Ondas hertzianas
Usurpando internet
Que me sugiere otro:
Me voy ya pero antes,
Obligado es
Un saludo, Domingo.
sábado, 23 de abril de 2011
sábado, 16 de abril de 2011
Descanso
Aunque en esta semana el efecto viernes ha sido muy muy limitado, tanto que no sé si habrá una tercera semana toda de viernes, se puede decir que sí, que tras dos semanas de largos viernes, por fin un merecido descanso. Descanso y lo que caiga, veremos si se va a algún lado, habrá que visitar familia, ir a hacer las gestiones que normalmente no da tiempo a hacer porque el horario de trabajo lo absorbe todo, donar sangre ... vamos lo normal en cualquier Semana Santa. Lo normal menos, muy probablemente, ir a ver santos y procesiones :-).
Esta mañana llegaba al partido de fútbol y, al fondo, se escuchaban un par de saetas que le cantaban al Cautivo. Mi hermano, con buen tino, dijo ... "Ese es el Antonio Cortés". Y sí, muy probablemente lo era. Por otro lado, otro de los acérrimos jugadores comentaba que la chica que controlaba el acceso tenía en su cabina la televisión con lo que estaba pasando a escasos 200 metros. Y mientras, ajenos a todo ese fervor, nosotros le pegábamos patadas a un balón. Balón, por cierto, que se ha quedado allí porque le ha salido un chichón de los buenos. Cachis, ya no se hacen balones como los de antes.
Así que empezamos la Semana Santa haciendo cosas impropias de ella. O mejor dicho, cosas propias pero en momentos impropios. Porque hoy lo que tocaba era Cautivo por la mañana y clásico Madrid-Barça por la noche. El primero me lo salté por el fútbol y el segundo me lo saltaré, muy probablemente, por alguna otra cosa. ¿House quizás?.
Por lo demás, la semana ha podido ser también la semana de descubrimientos de aplicaciones Google. Hace bastante tiempo descubrí Google Reader pero con el auge de twitter la verdad es que lo abandoné. Esta semana lo he retomado ya que es una forma muy sencilla de informarte y también de compartir información. Poniendo un enlace como compartido, automáticamente va a tu dirección particular http://www.google.es/reader/shared/domingoml , por ejemplo. Y, si lo tienes configurado, a las redes sociales que quieras. Yo solo lo tengo para Twitter, la verdad.
Por último, hoy no tengo ni mucho contenido ni ganas, me voy a pensar instaurar una costumbre en el blog, acabar con alguna quintilla o similar. Esta, aprovechando que es su cumpleaños, para alguien que dudo que alguna vez la lea:
Narci inicia el regate,
Arrecian aclamaciones,
¡Ronaldo es un orate!,
Cancerbero sin calzones,
Inmisericorde remate.
Un saludo, Domingo.
Esta mañana llegaba al partido de fútbol y, al fondo, se escuchaban un par de saetas que le cantaban al Cautivo. Mi hermano, con buen tino, dijo ... "Ese es el Antonio Cortés". Y sí, muy probablemente lo era. Por otro lado, otro de los acérrimos jugadores comentaba que la chica que controlaba el acceso tenía en su cabina la televisión con lo que estaba pasando a escasos 200 metros. Y mientras, ajenos a todo ese fervor, nosotros le pegábamos patadas a un balón. Balón, por cierto, que se ha quedado allí porque le ha salido un chichón de los buenos. Cachis, ya no se hacen balones como los de antes.
Así que empezamos la Semana Santa haciendo cosas impropias de ella. O mejor dicho, cosas propias pero en momentos impropios. Porque hoy lo que tocaba era Cautivo por la mañana y clásico Madrid-Barça por la noche. El primero me lo salté por el fútbol y el segundo me lo saltaré, muy probablemente, por alguna otra cosa. ¿House quizás?.
Por lo demás, la semana ha podido ser también la semana de descubrimientos de aplicaciones Google. Hace bastante tiempo descubrí Google Reader pero con el auge de twitter la verdad es que lo abandoné. Esta semana lo he retomado ya que es una forma muy sencilla de informarte y también de compartir información. Poniendo un enlace como compartido, automáticamente va a tu dirección particular http://www.google.es/reader/shared/domingoml , por ejemplo. Y, si lo tienes configurado, a las redes sociales que quieras. Yo solo lo tengo para Twitter, la verdad.
Por último, hoy no tengo ni mucho contenido ni ganas, me voy a pensar instaurar una costumbre en el blog, acabar con alguna quintilla o similar. Esta, aprovechando que es su cumpleaños, para alguien que dudo que alguna vez la lea:
Narci inicia el regate,
Arrecian aclamaciones,
¡Ronaldo es un orate!,
Cancerbero sin calzones,
Inmisericorde remate.
Un saludo, Domingo.
sábado, 9 de abril de 2011
Un viernes largo
Así se podría resumir esta semana, como un viernes largo o un largo viernes. La verdad es que todo empezó el lunes cuando llegué al trabajo con algo menos de ganas de las de costumbre. Y me dije que algo tenía que hacer porque si no corría el riesgo de acabar ... como muchas veces me encuentro y como posiblemente se encuentra el 90% de los que no están en paro (dentro del mal, el menos). Recordé las típicas imágenes/vídeos de animalitos que reflejan a la perfección el sentir de más de uno y más de dos (¿serán quizás profecías autocumplidas?. Y tras recordarlas pensé que no estaría mal que todos los días fueran viernes. Y claro, me puse a ello.
Nada más llegar le dije a algún compañero con el que me encontré en el guardarropa algo así como que menos mal que ya era viernes. Y se rió, incluso sin saber de qué hablaba, lo cual era buena señal :-). Luego a la hora de la comida se lo comenté a los compañeros con los que como y también les pareció divertido. Por último, se lo dije a uno de Bratislava y yo creo que este fue al que más le gustó la idea. Durante toda la semana no ha dejado de recordarme que era viernes y de preguntarme qué tal lo llevaba.
La primera vez, de hecho, me dijo que si saldría a las 3 con eso de que era viernes. Le dije que no, que precisamente porque era viernes no me importaba quedarme algo más ese día. Luego también me dijeron, no sé si este chico u otra persona, que así el viernes iba a perder su gracia pero la verdad es que no me importaba, por lo pronto ese lunes pasó de forma completamente diferente. Es curioso con lo que nos podemos distraer. Y también es curioso que tengamos la posibilidad de alegrarnos un día de forma tan tonta. ¿Qué más me dijeron?. Creo que en algún momento también me dijeron algo así como que ya quedaba menos para el último viernes y entonces les respondí que sí porque el viernes la verdad es que se me estaba haciendo larguillo.
Y es cierto. El primer viernes de la semana (ahora los días se diferencian así), no sé si por esta tontería o por qué pero la verdad es que todo fue bastante bien. El segundo llegué al trabajo y ni me acordaba de que era viernes. Fue cuando me preguntaron cuando me di cuenta y bueno, ese pasó más o menos normal, como los anteriores segundos viernes de semana. El tercero y el cuarto yo creo que se parecieron bastante a lo que antes solían llamarse miércoles y jueves porque ahí ya prácticamente estás viendo el fin de semana. Ahora el cuarto viernes de cada mes es un viernes pero antes no era un jueves, era un casi viernes. Y el día anterior un casi-casi viernes. Así que de esos tampoco puedo resaltar mucho.
Y por último sí, el último viernes de la semana. Ese yo creo que fue absolutamente igual a lo que antes llamábamos viernes, excepto por el problemilla de última hora que hizo que llegara a casa algo más tarde. Algo más tarde pero todavía a una hora de las que no son en absoluto extrañas, lamentablemente. En fin, no mucho más que eso ha sido mi semana. La próxima repetiré a ver qué tal. Yo creo que el método es bueno y de hecho los portugueses tienen un método similar. A ver si ahora que Fukushima es un recuerdo solo reavivado por otros terremotos, que lo de Gadaffi es ... otra guerra más y que solo nos importa el rescate a Portugal por si luego fuéramos nosotros, reinventamos la rueda portuguesa y llamamos a todos los días de la semana de la misma forma. En fin, en algo tendremos que entretenernos de aquí a 10 años que parece que será lo que tardemos en estar más o menos como estábamos.
Un saludo, Domingo.
Nada más llegar le dije a algún compañero con el que me encontré en el guardarropa algo así como que menos mal que ya era viernes. Y se rió, incluso sin saber de qué hablaba, lo cual era buena señal :-). Luego a la hora de la comida se lo comenté a los compañeros con los que como y también les pareció divertido. Por último, se lo dije a uno de Bratislava y yo creo que este fue al que más le gustó la idea. Durante toda la semana no ha dejado de recordarme que era viernes y de preguntarme qué tal lo llevaba.
La primera vez, de hecho, me dijo que si saldría a las 3 con eso de que era viernes. Le dije que no, que precisamente porque era viernes no me importaba quedarme algo más ese día. Luego también me dijeron, no sé si este chico u otra persona, que así el viernes iba a perder su gracia pero la verdad es que no me importaba, por lo pronto ese lunes pasó de forma completamente diferente. Es curioso con lo que nos podemos distraer. Y también es curioso que tengamos la posibilidad de alegrarnos un día de forma tan tonta. ¿Qué más me dijeron?. Creo que en algún momento también me dijeron algo así como que ya quedaba menos para el último viernes y entonces les respondí que sí porque el viernes la verdad es que se me estaba haciendo larguillo.
Y es cierto. El primer viernes de la semana (ahora los días se diferencian así), no sé si por esta tontería o por qué pero la verdad es que todo fue bastante bien. El segundo llegué al trabajo y ni me acordaba de que era viernes. Fue cuando me preguntaron cuando me di cuenta y bueno, ese pasó más o menos normal, como los anteriores segundos viernes de semana. El tercero y el cuarto yo creo que se parecieron bastante a lo que antes solían llamarse miércoles y jueves porque ahí ya prácticamente estás viendo el fin de semana. Ahora el cuarto viernes de cada mes es un viernes pero antes no era un jueves, era un casi viernes. Y el día anterior un casi-casi viernes. Así que de esos tampoco puedo resaltar mucho.
Y por último sí, el último viernes de la semana. Ese yo creo que fue absolutamente igual a lo que antes llamábamos viernes, excepto por el problemilla de última hora que hizo que llegara a casa algo más tarde. Algo más tarde pero todavía a una hora de las que no son en absoluto extrañas, lamentablemente. En fin, no mucho más que eso ha sido mi semana. La próxima repetiré a ver qué tal. Yo creo que el método es bueno y de hecho los portugueses tienen un método similar. A ver si ahora que Fukushima es un recuerdo solo reavivado por otros terremotos, que lo de Gadaffi es ... otra guerra más y que solo nos importa el rescate a Portugal por si luego fuéramos nosotros, reinventamos la rueda portuguesa y llamamos a todos los días de la semana de la misma forma. En fin, en algo tendremos que entretenernos de aquí a 10 años que parece que será lo que tardemos en estar más o menos como estábamos.
Un saludo, Domingo.
sábado, 2 de abril de 2011
Sin novedades II
La verdad es que esta semana se ha parecido bastante a la anterior y supongo que se parecerá a la próxima :-). Me da que estamos en uno de esos momentos de calma chicha en los que no hay muchas velas que se muevan. Cómo estará la cosa si lo más relevante de la semana es que he empezado a llevar mangas cortas :-).
Si acaso me gustaría destacar que incluso más que para hacer deporte, me gustaría tener más tiempo libre (o simplemente tiempo libre) para poder leer. Para poder leer más de lo que estoy haciendo actualmente, claro. Eso y que cuanto más leo más me convenzo de que nunca podría ser un buen escritor. Relacionado con esto, hace ya unos meses, cuando la polémica con Moratinos, empecé a seguir en Twitter a Pérez Reverte. Hará un par de semanas escribió uno diciendo algo así como que un buen escritor escribe bien o mal, pero escribe como es. Sin embargo uno malo escribe como todos aquellos que le gustaría ser y no puede. Yo no estoy seguro de ser de los segundos así que posiblemente no sería de los malos sino de los peores :-).
Y hablando de cosas que me gustaría ser, sí que es cierto que el tener un cachorro en casa me está enseñando bastante. Me está enseñando que puedo ser moderadamente autoritario con él, pero también que no es difícil dejarse llevar y darle más caprichos de los que merecería. Me descubro además, de vez en cuando, recordando la canción de Phill Collins en Tarzán "Hijo de hombre" Aprendiendo a enseñar, enseñando aprenderás. Siempre la había interpretado como que enseñando aprenderías a enseñar o, generalizando, que ciertas cosas solo se aprenden con la práctica. Hoy en cambio le descubro un nuevo significado. Enseñando, o haciendo cualquier otra cosa, se puede aprender y no solo a enseñar. En particular se puede aprender mucho de uno mismo y eso es simplemente fascinante.
Por ejemplo, puedo darle un capón a un cachorro que me ha mordido excesivamente fuerte. En teoría no debería ser necesario acudir al capón pero no me pude contener. En mi descargo diré que, como soy de carácter apacible, ese gesto no puede sino provenir del adn de miles y miles de ancestros que, ante cualquier situación parecida, tuvieron ese tipo de reacción y eso le proporcionó una cierta ventaja evolutiva. Uno, que se conforma con poco :-).
Es un ejemplo tonto, pero que puede enseñarme cómo actuaría (o podría actuar) con un bebé humano. Yo mismo he dicho muchas veces que ser padres no es (o no debe ser) tan difícil. Los nuestros, con muchos menos medios y peor formación no lo han hecho tan mal. En todo caso el reto podría estar precisamente en lo contrario. Hay una frase por ahí que dice que la vida es una obra de teatro donde no hay ensayo general, se sale directamente a escena. Es cierto, pero también es cierto que hay ciertas cosas en las que puedes analizarte y de ese análisis inferir cosas de tu carácter que, por no haber sido puestas a prueba todavía, ignoras.
Un saludo, Domingo.
Si acaso me gustaría destacar que incluso más que para hacer deporte, me gustaría tener más tiempo libre (o simplemente tiempo libre) para poder leer. Para poder leer más de lo que estoy haciendo actualmente, claro. Eso y que cuanto más leo más me convenzo de que nunca podría ser un buen escritor. Relacionado con esto, hace ya unos meses, cuando la polémica con Moratinos, empecé a seguir en Twitter a Pérez Reverte. Hará un par de semanas escribió uno diciendo algo así como que un buen escritor escribe bien o mal, pero escribe como es. Sin embargo uno malo escribe como todos aquellos que le gustaría ser y no puede. Yo no estoy seguro de ser de los segundos así que posiblemente no sería de los malos sino de los peores :-).
Y hablando de cosas que me gustaría ser, sí que es cierto que el tener un cachorro en casa me está enseñando bastante. Me está enseñando que puedo ser moderadamente autoritario con él, pero también que no es difícil dejarse llevar y darle más caprichos de los que merecería. Me descubro además, de vez en cuando, recordando la canción de Phill Collins en Tarzán "Hijo de hombre" Aprendiendo a enseñar, enseñando aprenderás. Siempre la había interpretado como que enseñando aprenderías a enseñar o, generalizando, que ciertas cosas solo se aprenden con la práctica. Hoy en cambio le descubro un nuevo significado. Enseñando, o haciendo cualquier otra cosa, se puede aprender y no solo a enseñar. En particular se puede aprender mucho de uno mismo y eso es simplemente fascinante.
Por ejemplo, puedo darle un capón a un cachorro que me ha mordido excesivamente fuerte. En teoría no debería ser necesario acudir al capón pero no me pude contener. En mi descargo diré que, como soy de carácter apacible, ese gesto no puede sino provenir del adn de miles y miles de ancestros que, ante cualquier situación parecida, tuvieron ese tipo de reacción y eso le proporcionó una cierta ventaja evolutiva. Uno, que se conforma con poco :-).
Es un ejemplo tonto, pero que puede enseñarme cómo actuaría (o podría actuar) con un bebé humano. Yo mismo he dicho muchas veces que ser padres no es (o no debe ser) tan difícil. Los nuestros, con muchos menos medios y peor formación no lo han hecho tan mal. En todo caso el reto podría estar precisamente en lo contrario. Hay una frase por ahí que dice que la vida es una obra de teatro donde no hay ensayo general, se sale directamente a escena. Es cierto, pero también es cierto que hay ciertas cosas en las que puedes analizarte y de ese análisis inferir cosas de tu carácter que, por no haber sido puestas a prueba todavía, ignoras.
Un saludo, Domingo.
sábado, 26 de marzo de 2011
Sin novedades
No hay mucha novedad, al menos en el frente. O sí que las hay pero de escasa repercusión. Desde el punto de vista personal, la semana ha discurrido como las anteriores quitando posiblemente uno de los momentos de mayor incredulidad con los que mi empresa me deleita de vez en cuando. En concreto, esta semana asistimos a un "sálvese quien pueda" que bien pudiera traducirse como "Yo, mi culo/barbas ya lo he estoy sacando/poniendo a remojar, tú verás lo que haces".
En personas de cuya inteligencia no dudo, sinceramente me llama soberanamente la atención tan poca inteligencia emocional como demostraron. A lo mejor me equivoco y precisamente es eso lo que funciona en ciertos ambientes pero uno pensaría que echar la culpa al mundo, sin hacer la más mínima autocrítica no lleva a ninguna parte. Pero bueno, como decía mi abuela, el que la lleva es el que la entiende: ellos sabrán.
Desde el punto de vista físico, ya no hay dolor. Sí que es cierto que ahí siguen las molestias pero poco a poco también van desapareciendo. A esto hay que unirle la enésima intención de bajar peso e intentar perforar de forma definitiva el límite de los 80. La verdad es que últimamente, a falta de la "priva" me había pasado algo con la ... como sea que se diga eso en argot ¿manduca?. Sobre todo hay que reconocer que mi mujer se está revelando como una gran repostera, a pesar de que ella diga a veces que tal o cual cosa no le gustan. Pero me da que gran parte del secreto del sabor lo tienen los ingredientes, ingredientes que, por otro lado, se suelen llevar a matar con las dietas hipocalóricas :-).
¿Qué más cosas?. Bueno, relacionado con lo anterior, ahora tengo todavía más motivos para cuidarme. A los antecedentes por el lado paterno hay que sumar los antecedentes por el lado materno. Si a eso le sumamos que también tengo amigos con problemas de salud, la conclusión no puede ser otra más que tengo que cuidarme. Es algo de lo que soy consciente pero de lo que posiblemente no estoy tan concienciado como debiera. Entre otras cosas debería ir al médico para que me hicieran un chequeo exhaustivo que confirme lo que todos sabemos, que estoy como una rosa :-).
Y creo que poco más en lo personal. En lo extrapersonal pero que me sigue interesando, la actualidad. Efectivamente Fukushima es algo que nunca ocurrió o si lo hizo fue ya hace muchísimo tiempo, no en vano ya no va en las portadas. Dicho de otra forma, ya no me proporcionan la información, ya la tengo que buscar y lo hago normalmente en la Pizarra de Yuri. Parece ser que la situación va mejorando poco a poco, pero también que la situación va a ser más molesta de lo que hubiera sido deseable (que sería "nada"). Hay dos o tres operadores afectados por radiación excesiva pero cuyas vidas no corren peligro. Poca cosa para estos nipones que llevaban en ¿crisis? 20 años (crisis para ellos era que no crecían), con un paro del 4% y seguían siendo una potencia económica compitiendo con auténticos gigantes (en extensión y población) como EEUU o China.
Nosotros en pocos años lo único a lo que podremos aspirar es a seguir siendo una potencia turística y que los países que hacen bien las cosas se gasten aquí el dinero que ganan allí. Si con el boom de la construcción muchos camareros se fueron a la obra, esperemos que dentro de unos años muchos de ellos hayan vuelto. Ellos, en cambio, seguro que se recuperan y en pocos años están dando otra vez guerra, aunque no del tipo de Libia. Por cierto, en cuanto a la guerra de Libia:
1.- Sigo pensando que entraron tarde.
2.- No tengo muy claro si se debe entrar a bombardear una parte, solo por el placer de bombardearla porque eso presupone asumir que unos son los buenos y otros los malos. No sabemos qué habría pasado en caso de ser los otros los que contaran con la superioridad de armamento. En cualquier caso, si ello sirve de aviso a cualquier otro que empiece a matar civiles opositores indiscriminadamente, bienvenido sea. 3.- Por último, creo que la Liga Árabe es la que tendría que estar metida ahí porque si no la tentación de pensar en el malvado e infiel Occidente que nos bombardea en cuanto tiene ocasión, es mucha.
Ya para despedirme, dos reflexiones al respecto de Japón y Libia. En primer lugar, es increíble lo que nos llama la atención las cosas que no estamos acostumbrados a ver. Nos llama la atención un papel volando de forma errática porque los papeles no vuelan a no ser que seamos nosotros los que los tiremos. Y encima normalmente no van de forma errática. Bueno, he dicho "nos" cuando en realidad debía haber dicho "me", mea culpa. Igualmente, me llama la atención cómo esas cosas que no vemos, los bichitos esos que algunos llaman microbios (de micro que significa ordenador y bio que significa bebida de leche con añadidos saludables) nos pueden coger a nosotros, en la cima de la creación, capaces de hacer una chapuza con una célula y decir que la hemos creado artificialmente y dejarnos un día o incluso una semana en cama. Por supuesto me llama todavía más la atención que puedas pasearte tranquilamente por ciertas zonas de Japón sin notar nada y al acabar el paseo puedas tener un envenenamiento por radiación.
Esa era la primera, la segunda es que vivimos momentos históricos. Todas las cosas que vivimos son historia, historia nuestra en cuando pasa el último segundo e historia de nuestros hijos o nietos llegado el caso. Y llegado el caso darán en el colegio (al menos los niños de países nórdicos) qué problemas había en el mundo en el año 2011 o escucharán en algún lado que la guerra tal es consecuencia de la guerra cual en la que la ONU, por primera vez decidió ...
Como decía antes, todas las cosas que vivimos son historia, pero unas son más historia que otras. Por ejemplo, esta semana empecé a leer un libro de segunda mano que compré por Amazon. Al abrirlo me encontré con que el anterior dueño (o uno de ellos) había usado una trozo de billete de avión para marcar el sitio por donde iba leyendo. Lo mismo que hacía yo cuando iba o venía de Bratislava y lo mismo que imagino harán muchos viajeros. Esas cosas también son historia y también puede llegar el momento en que alguien piense en ellas. Pero esa historia, es menos Historia ... o eso nos parece.
Un saludo, Domingo.
En personas de cuya inteligencia no dudo, sinceramente me llama soberanamente la atención tan poca inteligencia emocional como demostraron. A lo mejor me equivoco y precisamente es eso lo que funciona en ciertos ambientes pero uno pensaría que echar la culpa al mundo, sin hacer la más mínima autocrítica no lleva a ninguna parte. Pero bueno, como decía mi abuela, el que la lleva es el que la entiende: ellos sabrán.
Desde el punto de vista físico, ya no hay dolor. Sí que es cierto que ahí siguen las molestias pero poco a poco también van desapareciendo. A esto hay que unirle la enésima intención de bajar peso e intentar perforar de forma definitiva el límite de los 80. La verdad es que últimamente, a falta de la "priva" me había pasado algo con la ... como sea que se diga eso en argot ¿manduca?. Sobre todo hay que reconocer que mi mujer se está revelando como una gran repostera, a pesar de que ella diga a veces que tal o cual cosa no le gustan. Pero me da que gran parte del secreto del sabor lo tienen los ingredientes, ingredientes que, por otro lado, se suelen llevar a matar con las dietas hipocalóricas :-).
¿Qué más cosas?. Bueno, relacionado con lo anterior, ahora tengo todavía más motivos para cuidarme. A los antecedentes por el lado paterno hay que sumar los antecedentes por el lado materno. Si a eso le sumamos que también tengo amigos con problemas de salud, la conclusión no puede ser otra más que tengo que cuidarme. Es algo de lo que soy consciente pero de lo que posiblemente no estoy tan concienciado como debiera. Entre otras cosas debería ir al médico para que me hicieran un chequeo exhaustivo que confirme lo que todos sabemos, que estoy como una rosa :-).
Y creo que poco más en lo personal. En lo extrapersonal pero que me sigue interesando, la actualidad. Efectivamente Fukushima es algo que nunca ocurrió o si lo hizo fue ya hace muchísimo tiempo, no en vano ya no va en las portadas. Dicho de otra forma, ya no me proporcionan la información, ya la tengo que buscar y lo hago normalmente en la Pizarra de Yuri. Parece ser que la situación va mejorando poco a poco, pero también que la situación va a ser más molesta de lo que hubiera sido deseable (que sería "nada"). Hay dos o tres operadores afectados por radiación excesiva pero cuyas vidas no corren peligro. Poca cosa para estos nipones que llevaban en ¿crisis? 20 años (crisis para ellos era que no crecían), con un paro del 4% y seguían siendo una potencia económica compitiendo con auténticos gigantes (en extensión y población) como EEUU o China.
Nosotros en pocos años lo único a lo que podremos aspirar es a seguir siendo una potencia turística y que los países que hacen bien las cosas se gasten aquí el dinero que ganan allí. Si con el boom de la construcción muchos camareros se fueron a la obra, esperemos que dentro de unos años muchos de ellos hayan vuelto. Ellos, en cambio, seguro que se recuperan y en pocos años están dando otra vez guerra, aunque no del tipo de Libia. Por cierto, en cuanto a la guerra de Libia:
1.- Sigo pensando que entraron tarde.
2.- No tengo muy claro si se debe entrar a bombardear una parte, solo por el placer de bombardearla porque eso presupone asumir que unos son los buenos y otros los malos. No sabemos qué habría pasado en caso de ser los otros los que contaran con la superioridad de armamento. En cualquier caso, si ello sirve de aviso a cualquier otro que empiece a matar civiles opositores indiscriminadamente, bienvenido sea. 3.- Por último, creo que la Liga Árabe es la que tendría que estar metida ahí porque si no la tentación de pensar en el malvado e infiel Occidente que nos bombardea en cuanto tiene ocasión, es mucha.
Ya para despedirme, dos reflexiones al respecto de Japón y Libia. En primer lugar, es increíble lo que nos llama la atención las cosas que no estamos acostumbrados a ver. Nos llama la atención un papel volando de forma errática porque los papeles no vuelan a no ser que seamos nosotros los que los tiremos. Y encima normalmente no van de forma errática. Bueno, he dicho "nos" cuando en realidad debía haber dicho "me", mea culpa. Igualmente, me llama la atención cómo esas cosas que no vemos, los bichitos esos que algunos llaman microbios (de micro que significa ordenador y bio que significa bebida de leche con añadidos saludables) nos pueden coger a nosotros, en la cima de la creación, capaces de hacer una chapuza con una célula y decir que la hemos creado artificialmente y dejarnos un día o incluso una semana en cama. Por supuesto me llama todavía más la atención que puedas pasearte tranquilamente por ciertas zonas de Japón sin notar nada y al acabar el paseo puedas tener un envenenamiento por radiación.
Esa era la primera, la segunda es que vivimos momentos históricos. Todas las cosas que vivimos son historia, historia nuestra en cuando pasa el último segundo e historia de nuestros hijos o nietos llegado el caso. Y llegado el caso darán en el colegio (al menos los niños de países nórdicos) qué problemas había en el mundo en el año 2011 o escucharán en algún lado que la guerra tal es consecuencia de la guerra cual en la que la ONU, por primera vez decidió ...
Como decía antes, todas las cosas que vivimos son historia, pero unas son más historia que otras. Por ejemplo, esta semana empecé a leer un libro de segunda mano que compré por Amazon. Al abrirlo me encontré con que el anterior dueño (o uno de ellos) había usado una trozo de billete de avión para marcar el sitio por donde iba leyendo. Lo mismo que hacía yo cuando iba o venía de Bratislava y lo mismo que imagino harán muchos viajeros. Esas cosas también son historia y también puede llegar el momento en que alguien piense en ellas. Pero esa historia, es menos Historia ... o eso nos parece.
Un saludo, Domingo.
sábado, 19 de marzo de 2011
¡¡¡Menuda suerte!!!
Esta semana quisiera comentar varias cosas que ahora mismo están de actualidad y que, a lo largo de la misma, me han sugerido algún que otro pensamiento. Empezaré por lo que estaba más de moda hasta antesdeayer. Supongo que como quien más o quien menos he vivido la semana parcialmente pendiente de Fukushima, una palabra de origen japonés que desconocía hasta hace poco y que viene a significar algo así como "éramos pocos y ...". Por si hubieran sido pocos el mayor terremoto de la historia reciente, un tsunami pavoroso y una miríada de temblores de tierra que en otro lugar (véase Haití el año pasado) causarían cientos de miles de muertos, por si hubieran sido pocos, la radioactividad amenazaba con llegar para quedarse.
La radioactividad, esa curiosa radiación que tiene la extraña propiedad de hacer que los emperadores de Japón hagan manifestaciones en televisión. Y no solo los emperadores, también los comisarios europeos que estarían mucho mejor callados, aunque eso es otro asunto. Al igual que es otro asunto, más o menos, la polémica sobre si las centrales nucleares son seguras o no. Personalmente creo que se ha demostrado que son segurísimas. De las 55 que hay en Japón solo una ha sufrido daños (cierto que grandes) y ha sido por el tsunami que parece ser que se llevó los generadores externos así como por el terremoto que ha debido causar daños en las carreteras de todo el país.
La radiactividad (la otra forma de escribirlo y parece que más correcta) y las centrales nucleares, algo sobre lo que hemos aprendido durante esta semana, aunque pronto lo olvidaremos. Pues bien, ambas cosas me han hecho recordar algo que aprendí entre los 18 y los 22 años. Uno piensa en que las cosas son modelos matemáticos cuando en realidad son lo que son y los modelos matemáticos lo único que hacen es darnos una visión relativamente buena de la misma. Como el clima, tendemos a pensar que el clima se comporta tal como nos dicen en los telediarios cuando eso no son sino predicciones que, en el mejor de los casos, a más de 48 horas no son fiables.
De igual forma, una central nuclear parece algo tecnológicamente muy avanzado (y lo es), como un elegante modelo matemático que logra el milagro de la transmutación y además proporciona energía y basurilla que hay que enterrar en cemento. Sin embargo, lo que subyace detrás es una realidad más básica con la cual se consigue que el elegante modelo demuestre sus virtudes en el 99,99% de las veces y sus carencias el resto. En particular lo que hay es un complejo puzzle de sustancias y materiales que permiten controlar ciertos ímpetus. De hecho yo lo asimilaría con el motor de un coche. Cuando alguien diseñó el motor de un coche pensó en poner un sitio para que entrara la mezcla de gasolina (o gasóil) pensó en dar un chispazo para que la mezcla explotara o en aumentar la presión para que combustionara, en una forma de aprovechar esa energía que se creaba y transformarla en energía cinética y pensó también en una forma de evacuar los residuos del proceso. El mecanismo es muy simple (al menos el original) y me imagino a los ingenieros haciendo pruebas con distintos materiales y procesos hasta dar con uno satisfactorio.
Y todo esto se nota perfectamente en el momento en que hay que decidir refrigerar una central nuclear. Si fuera un coche que tiene un radiador perforado, echaríamos agua en el mismo cada cierto tiempo intentando llegar a un taller antes de que se gripe. En una central nuclear intentan verter toneladas de agua y, si no funciona, lo tapan todo con cemento esperando que, como el escorpión y la tortuga, todos los elementos radiactivos involucrados sigan los dictados de su naturaleza y acaben desintegrándose. Es decir, sí, mucha tecnología pero al final la solución pasa por echar agua a lo que está caliente.
Y a los ojos de todo el mundo solo existe una palabra: "Fukushima". Durante unos días, claro está. Porque ahora llegan los políticos que hace 3 días se hacían foto con Gadaffi, hace 2 hacían la vista gorda con sus tropelías ante la tímida insurgencia y ahora dicen que es muy malo, le quitan el doctorado a su hijo y reniegan de toda su dinastía hasta el punto de declarar una zona de exclusión aérea. Personalmente creo que ha sido lo más vergonzoso que, a este nivel, he visto yo en mi vida. Ya me pareció mal que los que no querían invadir Irak fueran, curiosamente los que más intereses económicos tenían allí y que, por ejemplo desde España, nos pusiéramos a discutir sobre si la invasión era por dinero o no en vez de discutir si había que invadir o no, que era algo muy diferente.
Del mismo modo, ahora con Gadaffi haría tiempo (creo que lleva bombardeando ciudades rebeldes desde hace como mínimo dos semanas) que eso tenía que haber estado sobre la mesa. Además, si bien no debería darse la situación que siempre se da según la cual el ejército de turno (sobre todo rusos, estadounidenses, prorrusos o proestadounidenses) es ayudado con material bélico por unos terceros, lo que habría que intentar es que haya un genocidio, de esos que hay tantas veces y que, para bien o para mal, los estadounidenses son los únicos que se meten (o los meten) para pararlos. Sobre todo si tenemos en cuenta que esto no es más sino el contagio a Libia de situaciones aplaudidas y yo diría que hasta fomentadas en otros países. Egipto o Túnez (o sus dictadores si me apuran) han dado una lección a todo el mundo.
No solo eso, yo tenía (y sigo teniendo) mis reticencias con los nuevos gobiernos que salgan de las "revoluciones pacíficas" que hemos vivido en los últimos meses en países islámicos. Ojalá desemboquen todas en conductas más democráticas en vez de más cerriles. Sin embargo, debo reconocer que los primeros que pidieron una zona de exclusión para Libia fueron los mismos países musulmanes. Y los que no reaccionaron fueron la ONU y la OTAN. Ahora sí, quizás hay quien diga que más vale tarde que nunca. Ahora con la abstención de Rusia, China y ¿Alemania?. Supongo que lo de Alemania se explicará por las elecciones y porque Turquía también se ha abstenido (y ya sabemos la gran cantidad de votantes turcos que hay en Alemania).
Sin embargo yo creo que es tarde. Ojalá me equivoque. Por cierto, escuchaba ayer algo en la radio y estoy de acuerdo con ello. La ONU no debía admitir países que no fueran democracias y todas sus actuaciones deberían ir encaminadas a promoverla hasta en el último rincón. En particular un país en el que el gobierno intenta acabar con la oposición a base de bombas no debería estar ahí y habría que plantearse si se interviene o no ya que tampoco termino de tener muy claro que promover una guerra civil sea la forma.
Y creo que fundamentalmente eso ha sido lo más relevante de mi semana. Bueno eso y que parece que en el mundo empresarial parece que ya ponen a pasear por las pasarelas a vacas anoréxicas y ya hasta se permiten ciertos gastos en marketing interno. Eso sí, a ver si para la próxima el catering tiene menos "fritorios" o, al menos, tienen dátiles con bacon :-). En cualquier caso, no sabemos la suerte que tenemos. La suerte de no estar situados bajo tres placas tecnónicas que te bailan un zapateado en menos que canta un gallo, la suerte de que un tsunami afectando a nuestras magras centrales nucleares no sea uno de los riesgos a incluir en nuestra matriz de riesgos, la suerte de tener el clima que tenemos, la suerte de que el gobierno (y añadiría a la oposición) tan malos como son, no se planteen perseguirnos a los que no pensamos como ellos y corrernos a bombazos (bueno, vale, alguno dirá que Franco hasta no hace mucho, pero yo puedo permitirme obviarlo porque no fuimos contemporáneos). ¡¡¡Menuda suerte tenemos!!
La radioactividad, esa curiosa radiación que tiene la extraña propiedad de hacer que los emperadores de Japón hagan manifestaciones en televisión. Y no solo los emperadores, también los comisarios europeos que estarían mucho mejor callados, aunque eso es otro asunto. Al igual que es otro asunto, más o menos, la polémica sobre si las centrales nucleares son seguras o no. Personalmente creo que se ha demostrado que son segurísimas. De las 55 que hay en Japón solo una ha sufrido daños (cierto que grandes) y ha sido por el tsunami que parece ser que se llevó los generadores externos así como por el terremoto que ha debido causar daños en las carreteras de todo el país.
La radiactividad (la otra forma de escribirlo y parece que más correcta) y las centrales nucleares, algo sobre lo que hemos aprendido durante esta semana, aunque pronto lo olvidaremos. Pues bien, ambas cosas me han hecho recordar algo que aprendí entre los 18 y los 22 años. Uno piensa en que las cosas son modelos matemáticos cuando en realidad son lo que son y los modelos matemáticos lo único que hacen es darnos una visión relativamente buena de la misma. Como el clima, tendemos a pensar que el clima se comporta tal como nos dicen en los telediarios cuando eso no son sino predicciones que, en el mejor de los casos, a más de 48 horas no son fiables.
De igual forma, una central nuclear parece algo tecnológicamente muy avanzado (y lo es), como un elegante modelo matemático que logra el milagro de la transmutación y además proporciona energía y basurilla que hay que enterrar en cemento. Sin embargo, lo que subyace detrás es una realidad más básica con la cual se consigue que el elegante modelo demuestre sus virtudes en el 99,99% de las veces y sus carencias el resto. En particular lo que hay es un complejo puzzle de sustancias y materiales que permiten controlar ciertos ímpetus. De hecho yo lo asimilaría con el motor de un coche. Cuando alguien diseñó el motor de un coche pensó en poner un sitio para que entrara la mezcla de gasolina (o gasóil) pensó en dar un chispazo para que la mezcla explotara o en aumentar la presión para que combustionara, en una forma de aprovechar esa energía que se creaba y transformarla en energía cinética y pensó también en una forma de evacuar los residuos del proceso. El mecanismo es muy simple (al menos el original) y me imagino a los ingenieros haciendo pruebas con distintos materiales y procesos hasta dar con uno satisfactorio.
Y todo esto se nota perfectamente en el momento en que hay que decidir refrigerar una central nuclear. Si fuera un coche que tiene un radiador perforado, echaríamos agua en el mismo cada cierto tiempo intentando llegar a un taller antes de que se gripe. En una central nuclear intentan verter toneladas de agua y, si no funciona, lo tapan todo con cemento esperando que, como el escorpión y la tortuga, todos los elementos radiactivos involucrados sigan los dictados de su naturaleza y acaben desintegrándose. Es decir, sí, mucha tecnología pero al final la solución pasa por echar agua a lo que está caliente.
Y a los ojos de todo el mundo solo existe una palabra: "Fukushima". Durante unos días, claro está. Porque ahora llegan los políticos que hace 3 días se hacían foto con Gadaffi, hace 2 hacían la vista gorda con sus tropelías ante la tímida insurgencia y ahora dicen que es muy malo, le quitan el doctorado a su hijo y reniegan de toda su dinastía hasta el punto de declarar una zona de exclusión aérea. Personalmente creo que ha sido lo más vergonzoso que, a este nivel, he visto yo en mi vida. Ya me pareció mal que los que no querían invadir Irak fueran, curiosamente los que más intereses económicos tenían allí y que, por ejemplo desde España, nos pusiéramos a discutir sobre si la invasión era por dinero o no en vez de discutir si había que invadir o no, que era algo muy diferente.
Del mismo modo, ahora con Gadaffi haría tiempo (creo que lleva bombardeando ciudades rebeldes desde hace como mínimo dos semanas) que eso tenía que haber estado sobre la mesa. Además, si bien no debería darse la situación que siempre se da según la cual el ejército de turno (sobre todo rusos, estadounidenses, prorrusos o proestadounidenses) es ayudado con material bélico por unos terceros, lo que habría que intentar es que haya un genocidio, de esos que hay tantas veces y que, para bien o para mal, los estadounidenses son los únicos que se meten (o los meten) para pararlos. Sobre todo si tenemos en cuenta que esto no es más sino el contagio a Libia de situaciones aplaudidas y yo diría que hasta fomentadas en otros países. Egipto o Túnez (o sus dictadores si me apuran) han dado una lección a todo el mundo.
No solo eso, yo tenía (y sigo teniendo) mis reticencias con los nuevos gobiernos que salgan de las "revoluciones pacíficas" que hemos vivido en los últimos meses en países islámicos. Ojalá desemboquen todas en conductas más democráticas en vez de más cerriles. Sin embargo, debo reconocer que los primeros que pidieron una zona de exclusión para Libia fueron los mismos países musulmanes. Y los que no reaccionaron fueron la ONU y la OTAN. Ahora sí, quizás hay quien diga que más vale tarde que nunca. Ahora con la abstención de Rusia, China y ¿Alemania?. Supongo que lo de Alemania se explicará por las elecciones y porque Turquía también se ha abstenido (y ya sabemos la gran cantidad de votantes turcos que hay en Alemania).
Sin embargo yo creo que es tarde. Ojalá me equivoque. Por cierto, escuchaba ayer algo en la radio y estoy de acuerdo con ello. La ONU no debía admitir países que no fueran democracias y todas sus actuaciones deberían ir encaminadas a promoverla hasta en el último rincón. En particular un país en el que el gobierno intenta acabar con la oposición a base de bombas no debería estar ahí y habría que plantearse si se interviene o no ya que tampoco termino de tener muy claro que promover una guerra civil sea la forma.
Y creo que fundamentalmente eso ha sido lo más relevante de mi semana. Bueno eso y que parece que en el mundo empresarial parece que ya ponen a pasear por las pasarelas a vacas anoréxicas y ya hasta se permiten ciertos gastos en marketing interno. Eso sí, a ver si para la próxima el catering tiene menos "fritorios" o, al menos, tienen dátiles con bacon :-). En cualquier caso, no sabemos la suerte que tenemos. La suerte de no estar situados bajo tres placas tecnónicas que te bailan un zapateado en menos que canta un gallo, la suerte de que un tsunami afectando a nuestras magras centrales nucleares no sea uno de los riesgos a incluir en nuestra matriz de riesgos, la suerte de tener el clima que tenemos, la suerte de que el gobierno (y añadiría a la oposición) tan malos como son, no se planteen perseguirnos a los que no pensamos como ellos y corrernos a bombazos (bueno, vale, alguno dirá que Franco hasta no hace mucho, pero yo puedo permitirme obviarlo porque no fuimos contemporáneos). ¡¡¡Menuda suerte tenemos!!
sábado, 12 de marzo de 2011
11-M
Ayer se cumplieron siete años de aquel fatídico día. Para más INRI ayer se produjo el peor terremoto en Japón de los últimos 140 años. Ante la visión de la conmemoración de tan triste suceso, los días anteriores al mismo me sentía triste porque lo sentía como algo muy lejano. Igual que los diez años que se cumplirán en septiembre del 11-S. Todo demasiado lejano. Y con todo digo todo. Siento una cierta sensación de desapego con la realidad al ver que eventos que otrora golpearon con fuerza, ya no son sino vagos recuerdos. Sí, coincidiremos al decir que no es más que un mecanismo de defensa de la memoria. Sobre todo cuando pasas los 30 y empiezas a sospechar que ya te cuesta más trabajo memorizar cosas y que eso no irá sino in crescendo. Pero no es consuelo, ciertas cosas no se deberían poder olvidar ... o quizás, sí, no lo sé.
Estos días leía también, en Twitter algunos de los artículos de blogs de simpatizantes de UPyD y su Marea Magenta. En particular me tropecé con este:
http://espejosconvexos.blogspot.com/2011/03/aquella-triste-manana.html
Lo leí y sentí como un chico, al que no tengo el placer de conocer, narraba parte de su infancia y parte de la historia más desgarradora de su ciudad. Él todavía tiene la capacidad de sentirlo de forma diferente. Ojalá yo la tuviera. Evidentemente no echo de menos aquel día, pero sí que echo de menos poder sentir como sentía aquel día. En mi caso todo pasó más o menos como cuenta él y como probablemente contaría todo el mundo. Recuerdo la noticia en la radio, la explosión y los primeros recuentos de víctimas.
Por cierto, en esto el periodismo nunca cambia. Empiezan dando cifras de unos pocos muertos hasta que en el curso de unas horas nos preguntamos cómo han podido hablar las primeras informaciones de 4 muertos cuando al final son los 192 de Atocha los 100 y pico del avión de Spanair o los miles en los terremotos de Turquía, de Haití (aquí no es que fueran víctimas, es que se diezmó un país) o ahora de Japón.
Volviendo al tema, llegué al trabajo y allí cada cierto tiempo miraba las ediciones digitales de los periódicos, El Mundo, El País, ABC, La razón ... todos coincidían en que parecía un atentado de ETA. A la hora de la comida, daba un paseo con un compañero y hablábamos del tema. Él tenía decidido votar al PSOE pero a la vista de la masacre iba a cambiar su decisión. Hacía falta más mano dura con esos ... Meses o años después negaba haber dicho eso aunque yo lo recordara perfectamente :-). No solo eso, muchos sostendrían que el atentado no había tenido el más mínimo efecto en las votaciones. Igual da, ambos partidos políticos tienen experiencia demostrada en criticar en el contrario lo que permiten al propio y en reinterpretar, cuando no reescribir la historia.
La tarde acabaría y con ella empezó la noche. La noche de la primera vez ( y hasta ahora la única) que he ido a una manifestación. Manifestación politizada, por cierto, donde las pegatinas del No al Terrorismo y No a la Guerra se confundían muchas veces dentro de la misma pancarta. Recuerdo también que por aquel entonces había unos chicos filipinos de visita. No sé si asistieron a la manifestación pero creo que al día siguiente me comentaron que habían tomado fotos. Ahora que lo pienso, posiblemente no estarían muy sorprendidos a la vista de las cosas que a veces pasan en su Filipinas natal.
Llegué a la manifestación cuando estaba más que empezada. No recuerdo ni dónde aparqué, por cierto. El caso es que hice el recorrido, que no recuerdo como especialmente largo, y a medias me encontré con otro antiguo compañero de trabajo. Acabó la manifestación y creo que todos nos volvimos emocionados para nuestras casas. Lo que pasó los días posteriores es solo historia, negra historia de España. Quizás es que en las situaciones difíciles salen a relucir ambos, los mejores y los peores y que llevamos ya bastante tiempo en que los mejores no están en política.
Por este motivo, casi que prefiero quedarme con el sentimiento de la manifestación, aunque lo que quede ya apenas sea el retazo del recuerdo.
Un saludo, Domingo.
Estos días leía también, en Twitter algunos de los artículos de blogs de simpatizantes de UPyD y su Marea Magenta. En particular me tropecé con este:
http://espejosconvexos.blogspot.com/2011/03/aquella-triste-manana.html
Lo leí y sentí como un chico, al que no tengo el placer de conocer, narraba parte de su infancia y parte de la historia más desgarradora de su ciudad. Él todavía tiene la capacidad de sentirlo de forma diferente. Ojalá yo la tuviera. Evidentemente no echo de menos aquel día, pero sí que echo de menos poder sentir como sentía aquel día. En mi caso todo pasó más o menos como cuenta él y como probablemente contaría todo el mundo. Recuerdo la noticia en la radio, la explosión y los primeros recuentos de víctimas.
Por cierto, en esto el periodismo nunca cambia. Empiezan dando cifras de unos pocos muertos hasta que en el curso de unas horas nos preguntamos cómo han podido hablar las primeras informaciones de 4 muertos cuando al final son los 192 de Atocha los 100 y pico del avión de Spanair o los miles en los terremotos de Turquía, de Haití (aquí no es que fueran víctimas, es que se diezmó un país) o ahora de Japón.
Volviendo al tema, llegué al trabajo y allí cada cierto tiempo miraba las ediciones digitales de los periódicos, El Mundo, El País, ABC, La razón ... todos coincidían en que parecía un atentado de ETA. A la hora de la comida, daba un paseo con un compañero y hablábamos del tema. Él tenía decidido votar al PSOE pero a la vista de la masacre iba a cambiar su decisión. Hacía falta más mano dura con esos ... Meses o años después negaba haber dicho eso aunque yo lo recordara perfectamente :-). No solo eso, muchos sostendrían que el atentado no había tenido el más mínimo efecto en las votaciones. Igual da, ambos partidos políticos tienen experiencia demostrada en criticar en el contrario lo que permiten al propio y en reinterpretar, cuando no reescribir la historia.
La tarde acabaría y con ella empezó la noche. La noche de la primera vez ( y hasta ahora la única) que he ido a una manifestación. Manifestación politizada, por cierto, donde las pegatinas del No al Terrorismo y No a la Guerra se confundían muchas veces dentro de la misma pancarta. Recuerdo también que por aquel entonces había unos chicos filipinos de visita. No sé si asistieron a la manifestación pero creo que al día siguiente me comentaron que habían tomado fotos. Ahora que lo pienso, posiblemente no estarían muy sorprendidos a la vista de las cosas que a veces pasan en su Filipinas natal.
Llegué a la manifestación cuando estaba más que empezada. No recuerdo ni dónde aparqué, por cierto. El caso es que hice el recorrido, que no recuerdo como especialmente largo, y a medias me encontré con otro antiguo compañero de trabajo. Acabó la manifestación y creo que todos nos volvimos emocionados para nuestras casas. Lo que pasó los días posteriores es solo historia, negra historia de España. Quizás es que en las situaciones difíciles salen a relucir ambos, los mejores y los peores y que llevamos ya bastante tiempo en que los mejores no están en política.
Por este motivo, casi que prefiero quedarme con el sentimiento de la manifestación, aunque lo que quede ya apenas sea el retazo del recuerdo.
Un saludo, Domingo.
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